El entusiasmo. Dir. Ricardo Larra�n. Chile, 1998. Dur.: 120 min.
La historia de El entusiasmo est� contada desde la perspectiva de los personajes esenciales de la historia: la pareja Fernando e Isabel; su hijo Miguel; y el amigo de la pareja desde la adolescencia, Guillermo, a quien lo llaman con el apodo de El Peruano. Por ello, es conveniente comentar el filme tomando como eje a cada uno de los personajes. Fernando Romcro es, ante todo, un entusiasta dispuesto a aprovechar al m�ximo las oportunidades que el nuevo modelo econ�mico instaurado por los militares le ofrece. Este personaje tiene una falla tr�gica: dejarse arrastrar por el vendaval neoliberal que lo llevar� primero a realizar un negocio para turistas extranjeros en el coraz�n del desierto del norte de Chile; se le ocurre hacer un montaje hist�rico sobre la epopeya popular de las salitreras. La historia de Chile es, en el campo neoliberal, material comercializable, un simulacro o 'performance' a lo Hollywood, un discurso de la forma y el artificio. Despu�s de su �xito con el proyecto turistico del desierto, Fernando se embarcar� en proyectos delirantes con la finalidad de enriquecerse lo m�s pronto posible. Pierde todo el sentido de las proporciones cuando se asocia con una inmobiliaria transnacional la cual aparentemente lo contrata para desarrollar un complejo turistico pero que, en realidad, se dedica a negocies turbios e ilegales nunca revelados en el transcurso de la historia. Es presumible la posibilidad del tr�fico de drogas y lavado de dinero internationales como los verdaderos asuntos de Fernando, a los que se entregar� con frenes� y ceguera y por los cuales terminar� tr�gicamente su vida.
Guillermo, El Peruano, quien tiene una secreta rivalidad con su amigo Fernando porque est� enamorado de Isabel desde que eran adolescentes, representa la otra cara de la moneda por cuanto que es un anti-entusiasta; este personaje dibuja la figura del 'retraimiento'. Desprovisto de su gran proyecto con el regreso de la democracia en 1990, la lucha contra la dictadura militar de Pinochet documentando con su c�mara los actos de represion, Guillermo se sume en un estado de melanco-l�a depresiva. Frente a la normalizaci�n del orden neoliberal, Guillermo experimenta una suerte de petrificaci�n nost�lgica del ayer. La condici�n postdictatorial lo deja sin la �pica de la disidencia; es una suerte de hu�rfano de la utop�a que se paraliza frente a la hegemonia del Mercado. En lugar de hacer una interpelaci�n directa a la narrativa vigente del neoliberalismo chileno, se dedica a hacer documentales falsos para consumo europeo. Durante los largos periodos de ausencia de Fernando fungir� como padre putativo de Miguel y, finalmente, como amante de Isabel; pero cuando los pierde se encerrar� a cuatro paredes. Al vaciamiento utopico se a�adir� el estoicismo de la soledad y la derrota. No en balde este personaje lleva el apodo del Peruano, en una clara alusi�n a la guerra del Pac�fico en la que el Per� perdi� el territorio que hoy es el norte de Chile y donde se desarrolla la acci�n de El entusiasmo.
Mientras que Fernando y Guillermo manificstan una gran incapacidad para manejarse en el nuevo orden del Chile de la postdictadura, Isabel por el contrario se mantendr� con los pies en la tierra y ser� lo suficientemente fuerte para rechazar tanto al entusiasta Fernando como al melanc�lico Guillermo. Aqu� hay una significativa lectura del filme: el personaje femenino decide no ser una abnegada pen�lope que espera el regreso de Fernando ni tampoco permite que el exceso de autocompasi�n la obligue a permanecer al lado de Guillermo. Para Isabel s�lo hay una meta clara: salvar a su hijo Miguel. Al entregarse Fernando a las fuerzas ciegas del neoliberalismo que lo har�n perder los v�nculos con su mujer e hijo se desdibuja el territorio familiar. Si bien durante la dictadura militar, la familia se vio afectada por los efectos de la violencia y represi�n pol�ticas, en la etapa actual es el deseo del �xito y dinero a toda costa lo que provoca la desarticulaci�n del sintagma de la familia. Es a Isabel a quien corresponder� reconstruir el tejido familiar en el Chile del fin de siglo.
El ni�o Miguel es, en realidad, la v�ctima de la historia. La orfandad es el tema gravitante de El entusiasmo. Es �l quien recibe con mayor crudeza los estragos del remolino neoliberal que arrastra a su padre. No por nada, en una de las secuencias claves en el desierto, aparece lsabel como una especie de Virgen que sostiene a su hijo en sus brazos en una clara referenda a La Piedad de Miguel �ngel. Miguel es el sacrificado. En el filme se articula asimismo el sintagma de la b�squeda del padre. Si bien en dos filmes chilenos de la d�cada de los 80 tenemos el tema de la b�squeda de los desaparecidos por motives pol�ticos, Imagen Latente de Pablo Perelman y La estaci�n del regreso de Leonardo Kocking, en El Entusiasmo Miguel se convierte en un Tel�maco que viaja de Arica a Santiago de Chile para buscar a su padre perdido en la vor�gine de las turbias aguas del capitalisme multinacional. No lo encuentra. La secuencia final del filme muestra a Miguel mirando su dibujo de la Rep�blica Independiente simbolizada como una peque�a isla ubicada en el sur de Chile. En la isla aparece �l tornado de la mano de sus padres y un poco m�s all� se vislumbra la silueta de Guillermo con su c�mara en la mano. Es el espacio de la utop�a que ya solo forma parte de la mirada inocente de Miguel.
As�, El entusiasmo ofrece un testimonio de la ca�da de la utopia que en los a�os 60 gener� dentro del cine latinoamericano la concepci�n de los filmes como instrumentes de arma pol�tica para la enmancipaci�n del continente. �ste era un cine �pico que die nacimiento a una serie de propuestas taies como la est�tica del hambre de Glauber Rocha, el cine-liberaci�n de Solanas y Getino, el cin� junte al pueblo de Sanjin�s, el cine imperfecto de Garc�a Espinosa; estas propuestas ten�an como denominador com�n la generaci�n de una cultura de resistencia y la b�squeda de la utop�a revolucionaria que transformar�a a las naciones de Am�rica Latina. Sin embargo, frente a la pulverizaci�n de la utop�a, nuestro cine finisecular intenta dar nuevas respuestas a la hegemon�a del Mercado. Si bien El entusiasmo decide, sobre todo, narrai los tr�gicos efectos que el ethos neoliberal puede ocasionar en las nuevas generaciones, otros filmes buscan articular diversos discursos para cuestionar la avasallante ideolog�a del Mercado y la complicidad de los Estados latinoamericanos. Pienso en filmes de Fernando Solanas de la d�cada de los 90 como son El viaje , La nube; o en su documentai de este ano de 2004, "Memoria del saqueo", en el que el mismo Solanas denuncia los dram�ticos efectos que se han producido en Argentina a ra�z de la derrota del Estado nacional moderno frente al Mercado transnacional. Pienso tambi�n en la pel�cula uruguaya El �ltimo tren de Diego Arsuaga del 2003 que usa una hist�rica locomotora para simbolizar el patrimonio nacional que no debe ser vendido a los Estados Unidos.
[Author Affiliation]
Salvador Velazco, Claremont McKerma College

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